Los PCPI de la Comunidad Valenciana rescatan a diez mil alumnos a punto de dejar las aulasla web del estudiante

Los PCPI de la Comunidad Valenciana rescatan a diez mil alumnos a punto de dejar las aulas



   

Los colegios valencianos han conseguido rescatar este curso a miles de alumnos que han alcanzado la edad obligatoria de escolarización sin perspectivas de conseguir el graduado en ESO, con las consecuencias que acarrea la ausencia de este título de cara a su inserción laboral. El riesgo de abandono es muy elevado, ya sea por repeticiones o suspensos continuos, de ahí que se articule esta modalidad educativa, que también está pensada para aquellos que presentan un alto nivel de absentismo.

Se trata de jóvenes inscritos en los programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI), una iniciativa que les permite cursar estudios adaptados a sus necesidades y vinculados a la formación profesional, que a la postre permiten acceder a un grado medio, en incluso, conseguir el título de ESO. Según los datos facilitados por la Conselleria de Educación, son un total de 10.565, de los que 9.720 estudian en centros e instituciones públicas, 769 en concertados y 76 en entidades privadas. El alumnado total ha sufrido un descenso respecto al curso anterior (-2,72%), aunque la Comunitat sigue estando a la cabeza en este tipo de estudios.
En la mayoría de los casos los alumnos incluidos en los PCPI son propuestos por los propios centros, aunque deben ser los padres los que den su autorización final. También están pensados para estudiantes que ya han abandonado las aulas y deciden retornar para completar su formación básica, siempre que acrediten voluntad para conseguirlo. Por regla general, es necesario tener 16 años (edad máxima de escolarización obligatoria), aunque si el equipo docente detecta que en 2º de ESO el alumno no será capaz de promocionar y ya ha repetido curso en la etapa, la edad de entrada se puede reducir a 15. Antes de recurrir a un PCPI se opta por otras alternativas, como programas de diversificación curricular.
Existe una gran variedad de módulos y están asociados a las familias de la Formación Profesional reglada. Entre los posibles beneficiarios también se incluyen alumnos con necesidades educativas especiales derivadas de alguna situación de discapacidad. Dependiendo de la tipología, duran uno o dos años. Los hay vinculados a la gestión y administración, a la jardinería, a la electricidad, al sector comercial, a la mecánica, a la hostelería o a la informática, entre otros. En estas enseñanzas también se trabajan competencias básicas como las que se cursan en la ESO, aunque adaptadas. De hecho, existen modalidades específicas y voluntarias cuya superación da acceso al graduado. Según la estadística del Ministerio de Educación, el 7,4% del total opta por esta posibilidad.
Los PCPI permiten flexibilizar la oferta formativa para reducir la tasa de abandono escolar, aunque tienen otros objetivos además del académico. Por ejemplo, cumple una función madurativa, al favorecer la progresión del joven enseñándole los fundamentos básicos de una profesión y por su participación en empresas mediante prácticas. Incluso son motivacionales. Es habitual que los alumnos inscritos, que han perdido el interés por los estudios ordinarios, lo recuperen cuando se les ofrece la oportunidad de aprender otros contenidos, que suelen estar relacionados con alguna preferencia del estudiante. Por ejemplo, si un alumno con riesgo de fracasar es amante de los coches, preferirá cursar un módulo de mecánica que las asignaturas habituales.
Con la reforma educativa que prepara el Gobierno, los PCPI serán sustituidos por programas de Formación Profesional Básica.

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