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Las Matemáticas se le atragantan más que nunca a los estudiantes de Secundaria



   

Las Matemáticas se le atragantan más que nunca a los estudiantes de Secundaria. El avance de las últimas pruebas de Evaluación de Diagnóstico que cada año realiza la Consejería de Educación en los colegios e institutos andaluces sostenidos con fondos públicos pone de manifiesto que el nivel de los alumnos de 2º de Educación Secundaria en razonamiento matemático es el más bajo desde que comenzaron estos exámenes, en el curso 2006/2007. Concretamente, los 88.277 jóvenes que hicieron los test el pasado mes de mayo -15.757 en la provincia de Málaga- obtuvieron un 2,98 de media en esta competencia, lo que supone un suspenso, ya que se puntúa sobre seis. Hasta ahora, el peor resultado fue el del curso 2008/2009, con un 3,05. Sin embargo, en 4º de Primaria, la otra etapa examinada en estas pruebas, la calificación media en esta materia alcanza su cota más elevada, con un 4,12, frente al 4,02 del curso anterior.

En Secundaria la peor parte se la lleva el planteamiento y resolución de problemas (2,94), mientras que expresión matemática es donde más destacan (3,28), y también lo que peor dominan los más pequeños, que sacan un 3,96.
En comunicación lingüística ocurre lo contrario. Mientras en ESO se alcanza la mejor nota de la serie histórica -un 3,96-, en Primaria baja un 0,10 con respecto al estudio anterior, quedándose en el 4,28, según consta en el informe. Los alumnos de instituto aprueban por los pelos en comprensión oral (3,32) y tienen el nivel más alto en comprensión lectora (4,32). El mayor déficit en los colegios también está en la comprensión oral (3,86).
En cualquier caso, en ambas competencias básicas, que los expertos en educación consideran fundamentales en cualquier ámbito de la vida, las calificaciones globales son más bajas en los institutos que en los colegios. Este periódico intentó, sin éxito, conocer la opinión al respecto de la Delegación provincial de Educación. Sin embargo, directores y profesores consultados achacaron el fenómeno a diferentes razones.
El mercado laboral
En lo que sí coinciden es en calificar de «alarmante» que la propia Consejería de Educación, en el informe que ha publicado la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa, admita que solo el 75,8% del alumnado examinado en Secundaria tiene un nivel «suficiente para afrontar con éxito la formación posterior, la vida laboral y el ejercicio de la ciudadanía». El 24,2%, por el contrario, se encuentra en los niveles más bajos de rendimiento, según los resultados de los tests, que tienen como objetivo «la evaluación general del sistema educativo andaluz». En Primaria, este porcentaje desciende hasta el 10,8%, mientras que el 89,2% está en niveles intermedios y avanzados.
Entre los factores que explicarían que empeore el rendimiento al pasar del colegio al instituto se encuentran, según los profesionales de la enseñanza, el cambio «brusco» que supone la nueva etapa y, en la mayoría de los casos, el traslado a otras instalaciones. «En el colegio están más protegidos, tienen menos profesores y se les presta una atención más individualizada», explica el responsable de un instituto de la capital.
Otro argumenta que en la ESO hay más repetidores y esto hace que baje el nivel medio, teoría que avalan las propias Pruebas de Diagnóstico. Los resultados concluyen que en ambas etapas educativas los resultado empeoran conforme aumenta la edad del alumno. Y ocurre en las tres competencias analizadas -razonamiento matemático, comunicación lingüística y cultural y artística-, lo que refleja, según los docentes consultados, que rescatar a los alumnos que fracasan «es muy complicado». Máxime, advierten, cuando se aumenta la ratio de estudiantes por aula, se reduce el número de profesores y se reducen algunos programas educativos, como ha ocurrido este año a consecuencia de los recortes. En este sentido, dan por hecho que los próximos informes dejarán constancia de lo que consideran un empeoramiento de la calidad educativa.
Algunos centros, si tienen la posibilidad, hacen grupos reducidos. «Hemos agrupado a 17 niños en primero y segundo de ESO y algunos están aprendiendo a sumar, multiplicar y poco más. Si no saben esas operaciones básicas es imposible continuar», explica un director, que considera que la mejora en Lengua es la consecuencia de que pueda reforzarse esa materia en otras asignaturas. «Si en cualquier examen cometen faltas de ortografía se les resta puntos, y además los profesores dedican en todas las clases diez minutos a lectura comprensiva», señala. Esto no quita que algunos niños lleguen a Bachillerato «con niveles muy bajos», según explica un profesor de Lengua: «Me llama la atención que algunos, en cuatro renglones, cometan diez faltas de ortografía». En su opinión, «deberíamos ira las grandes asignaturas. Está muy bien que los niños estudien Historia del Arte o Literatura Universal, pero la base está en Matemáticas y en Lengua».
Un director advierte de que «lo que se ha hecho en los últimos años no es suficiente, hace falta más atención individualizada y aumentar las horas. Es un fracaso del sistema que un alumno llegue a Secundaria sin dominar las operaciones fundamentales o sin saber expresarse». En su caso particular, afirma que hay quien comete faltas de ortografía en su propio nombre. «Hay que hacer un esfuerzo mayor en Primaria. ¿Cómo puede permitirse que llegue un niño que necesita hacer caligrafía?», se pregunta, e insiste en que «hay que dedicar más tiempo a Lengua y Matemáticas, que son conocimientos fundamentales».
Pruebas en cuestión
De todas formas, varios responsables de centros coinciden en cuestionar la metodología de estos exámenes y su comparativa con años anteriores. «Las pruebas no evalúan a los mismos grupos, por lo que no se puede hacer un seguimiento», apunta uno de ellos, a lo que otro añade que «hay generaciones que son más buenas que otras». También hacen referencia a que los alumnos no están acostumbrados a este tipo de exámenes y a que las preguntas, en ocasiones, no se adecúan al temario del curso, como apunta Virginia Rodríguez, presidenta de la Asociación de Directores de Institutos (Adian). Además, al no ser evaluables, «numerosos estudiantes no les dan importancia y no se esfuerzan por hacerlas bien». En cualquier caso, los centros sí tienen en cuenta las conclusiones de los exámenes para elaborar el plan de centros del curso siguiente.
Sobre los malos resultados en Matemáticas, Rodríguez señala que los alumnos «están acostumbrados a memorizar más que a razonar, y en eso asumimos nuestra culpa» y que en Secundaria «no hay tanto paternalismo por parte de los profesores y las familias se relajan y no ejercen tanto control sobre el niño».
Respecto a las responsabilidades de lo que algunos ven como un fracaso de las políticas educativas actuales, hay disparidad de opiniones. Mientras algunos profesores asumen su parte de culpa -«también es un fracaso de los que trabajamos en los centros»-, otros defienden que «hacemos lo que se nos ordena», si bien son varios los que hablan de la necesidad de establecer una evaluación del colectivo docente que produzca un efecto motivador. Y más ahora, que el profesorado «está más quemado y frustrado que nunca» por el tema de los recortes, según señala un director, que advierte de que repercutirá a la larga en el alumnado y en su rendimiento académico.
El presidente de la Asociación Andaluza de Directores de Infantil, Primaria y Residencias Escolares (Asadipre), Juan Bueno, apunta que «la didáctica y la metodología en Secundaria son más flojas». Sobre el tiempo que se le dedica a la enseñanza de Lengua y Matemáticas, considera que «es suficiente», pero «hay que mejorar los métodos» y reclama más autonomía para los centros y la eliminación de la burocracia existente que resta tiempo para «centrarnos en el aprendizaje». A esto hay que sumar la falta de recursos a la que se refiere un profesor de un colegio público: «Tenemos muchos niños, pocos profesores, retrasos en la cobertura de bajas, material escaso…».
En los resultados por sexos, ellas sacan mejores notas en comunicación lingüística y ellos ganan en razonamiento matemático, si bien la distancia en esta última competencia disminuye al llegar a la ESO.
Fuente: diariosur.es

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