La primera promoción de alumnos del Bachillerato de Excelencia se graduó ayer en el instituto San Mateo con una media de 8,2la web del estudiante

La primera promoción de alumnos del Bachillerato de Excelencia se graduó ayer en el instituto San Mateo con una media de 8,2



   

La primera generación de estudiantes del Bachillerato de Excelencia de la región se graduó ayer en el Instituto San Mateo. Un total de 85 jóvenes que accedieron a esta experiencia piloto en septiembre de 2011 tras una dura criba y con un brillante expediente bajo el brazo. Ayer cumplieron con la meta de plantarse a las puertas de una prometedora trayectoria universitaria. Lo hacen, además, con nota. Afrontan la inminente cita con la Selectividad con una media de un 8,2; de todos ellos, 23 han finalizado el Bachillerato con una calificación media superior al 8,75, lo que les abre las puertas de optar a uno de los Premios Extraordinarios que convoca el Gobierno autonómico.

El presidente regional, Ignacio González; la consejera de Educación, Lucía Figar, y el director del San Mateo, Horacio Silvestre, presidieron el acto, convertido en una reivindicación de la excelencia educativa. «Nada es digno sin esfuerzo», recordaba el director del instituto a sus chicos, tras repasar los éxitos que el modelo ha cosechado –muchos de ellos en forma de medalla en las Olimpiadas de Matemáticas, Física, Química o Filosofía– y rememorar los «ríos de tinta, saliva y lágrimas» que han dejado tras de sí los 350 días lectivos que han pasado en sus aulas.

Ignacio González se mostró orgulloso del proyecto del Bachillerato de Excelencia –que en este curso ya se ha extendido a otros cinco centros– y recordó cómo el primer día de clase del pasado curso en el San Mateo, 1.500 personas se manifestaron a las puertas del instituto para protestar contra un modelo que descalificaban por elitista. «El tiempo ha demostrado que era un gran salto adelante para conseguir una educación cada vez de más calidad. Buscar la excelencia en la educación es el mejor legado que podemos dejar a las generaciones que vengan», subrayó González. Recompensar el mérito y el esfuerzo es, según el líder del Ejecutivo, la mejor manera de asegurar «la igualdad de oportunidades de todos los alumnos».

Entre los graduados, al margen de los nervios propios de la ceremonia, estaba muy presente la impresión generalizada de ser los pioneros de un modelo de éxito. «No me arrepiento para nada, es una nueva y muy buena experiencia pese a que al exigirnos más quizá hayamos bajado algo las notas», aseguraba Andrea, que tiene claro que estudiará Fisioterapia. María, que ya ha decidido que se matriculará en Matemáticas, ve en el profesorado y en la competencia sana entre los compañeros dos de las claves que sostienen este modelo. Raquel, que representó a los alumnos durante el acto, destacó el «plano humano» de una convivencia entre estudiantes que apenas han compartido dos años y que procedían de institutos e, incluso, de localidades distintas de la comunidad: «En contra de quienes nos rechazan sin conocernos, nos hemos ayudado unos a otros, compartido todo y no hemos entrado en una competencia por conseguir la mejor nota a toda costa».

El presidente regional también quiso destacar en su intervención el papel de las familias en los éxitos académicos de sus hijos y destacó que, precisamente pensando en los padres, la Comunidad de Madrid siempre «ha apostado por la libertad de elección». En un tono más político, González reivindicó el éxito de iniciativas puestas en marcha por su Gobierno orientadas a luchar contra unas cifras de fracaso escolar insoportables: «Fracaso también es que quienes quieran llegar más lejos no puedan hacerlo». Entre esas medidas, enumeró el presidente los programas de bilingüismo, la ley de autoridad del profesor, las becas de excelencia y el cambio en los baremos para la elección de los profesores interinos. A este último respecto, González aseguró que su Ejecutivo ha sido el primero en «haber exigido que para dar clase se tienen que haber aprobado las oposiciones correspondientes para asegurar la calidad de nuestros profesores. Nuestra responsabilidad es exigir que los profesores sean los que mejor formación tengan».

El próximo mes de septiembre, la experiencia de este Bachillerato iniciará su tercer año de andadura. El objetivo con el que nació fue el de proporcionar una preparación más especializada a los alumnos que finalizan la Educación Secundaria Obligatoria con un buen expediente académico. La enseñanza que reciben es la prevista para la etapa del Bachillerato, pero con contenidos extra, desarrollados en profundidad. Actividades de ampliación y refuerzo que tienen, por ejemplo, en las Matemáticas y el Latín, dos de sus prioridades. Los grupos de este Bachillerato cuentan además con una hora más de inglés a la semana, se potencia un segundo idioma –francés o alemán– y se imparte otra hora adicional de Física y Química para los alumnos de Ciencias, o de Latín para los de Humanidades. Todo ello, a su vez, queda complementado con actividades de intercambio, con su participación en las Olimpiadas de estudiantes, en talleres, clubes de ensayo y de debate, conferencias y visitas guiadas.

DE ALCALÁ AL IMPERIAL COLLEGE DE LONDRES

Sergio hará las maletas tras el verano con destino a Londres. Allí ya tiene asegurada una plaza en el prestigioso Imperial College de la capital británica para poder cumplir su sueño de estudiar Física Teórica. Este centro universitario invitó al joven alcalaíno a sus instalaciones para poder entrevistarle en persona. Después, le hizo una oferta para cursar allí la carrera con el compromiso de que mantuviera una nota media de 9, con 10 en Matemáticas y Física. Y Sergio ha cumplido. «El Bachillerato ha sido una experiencia única en cuestion de las oportunidades que nos ofrece y de que no nos pongan barreras. Puedes dar todo de ti rodeado de gente que comparte tu ambición intelectual», reflexionaba ayer tras la graduación. Al contrario de la creencia que pueda existir desde fuera, Sergio subraya que «no compiten a machete» entre ellos: «La competencia también es una motivación porque es con gente que comparte tus ganas y eso te obliga a dar más de ti». Este prometedor estudiante ve en los profesores uno de los secretos del éxito: «Tienen muchas ganas de aprender, se esfuerzan mucho en prepararse el temario y en enseñarte».

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