Carta de un alumno con Trastorno del Espectro Autista a sus compañeros de clasela web del estudiante

Carta de un alumno con Trastorno del Espectro Autista a sus compañeros de clase



   

niño escribiendoEsta es una técnica muy interesante para abordarla en un grupo clase donde hay un compañero con trastorno del espectro autista.

Es importante pactar con la familia y el alumno el contenido de la carta, e incluso, si la lee el propio alumno o el profesor, y en este caso si el alumno puede estar presente o es mejor que no esté en el aula. Estos aspectos hay que valorarlos en función de las características del alumno y del grupo.

 

Es importante empezar la sesión haciendo ver que todos podemos tener  necesidad de ayuda para diferentes aspectos.

Por ejemplo se puede preguntar si a alguien se le da mal una asignatura concreta, si a alguien no se le dan bien los deportes o alguno tiene dificultades con las nuevas tecnologías, o se le dan mal los instrumentos musicales. Una vez hecho este planteamiento inicial se puede preguntar si alguien estaría dispuesto a ayudar a alguno de los compañeros que manifestado que necesita ayuda, incluso se puede acordar los momentos.

 

Una vez puesto de manifiesto las dificultades y las ayudas llega el momento de centrarnos en el compañero con trastorno del espectro autista, para lo cual procede a la lectura de la carta. (Las dificultades y ayudas hay personalizarlas).

Hola compañeros:El objetivo de esta carta que os dirijo a vosotros es para que me conozcáis un poco más porque sé que a muchos de vosotros os surgen muchas preguntas sobre mí

 

Como cualquiera de vosotros tengo habilidades para ciertas cosas y dificultades para otras. La única diferencia es que mis dificultades me hacen parecer un poco raro a los ojos de los que no me conocen.

 

Aunque resulte extraño decirlo la razón de ello es que vosotros tenéis una habilidad que yo no tengo porque he nacido sin ella. Todos vosotros sois capaces de disimular muchos de vuestros pensamientos con lo cual no afectan a vuestro comportamiento en público. Sin embargo yo tengo que aprender a manejar y controlar esos pensamientos para que no afecten a mi conducta y a mis emociones.

 

(A CONTINUACIÓN CUENTA LAS HABILIDADES E INTERESES DEL NIÑO)

 

No hace falta deciros a estas alturas de curso que tengo muchas dificultades para tener amigos. Lo que es cotidiano y normal para vosotros para mí se torna un reto que no puedo alcanzar por mucho interés que ponga.

 

 

Si quieres ayudarme puedes hacerlo de la siguiente manera:

 

 

Si ves que no tengo contacto visual cuando te hablo. Pídeme que te mire a la cara cuando te hablo
Si ves que me cuesta descifrar el lenguaje gestual. Transmíteme claramente lo que me quieres decir.
Si ves que juego solo. Juega un rato conmigo, o anima a mis compañeros para que jueguen un rato conmigo. Me gusta jugar, pero a veces no sé cómo hacerlo. Busca que no me rechacen.
A veces realizo movimientos repetitivos; puede ser que esté nervioso, aburrido, contento o abstraído. Ten paciencia porque a veces no consigo controlarlos, aunque si me ofreces una actividad alternativa es probable que me ayudes.
A veces tengo conductas incorrectas. Refuerza mis acciones correctas y corrígeme con afecto las inadecuadas. La motivación y las recompensas son importantes para mi. Trabaja conmigo mis puntos débiles para que pueda corregirlos.
A veces me distraigo y tendrás que repetirme las cosas. Asegúrate de que te estoy escuchando. Ten paciencia.
A veces entiendo las expresiones de forma literal. No juegues con el doble sentido y la ironía porque me confundirás. 

 

Muchas veces no entiendo las bromas. No me gastes bromas.
Soy un adolescente como tú. No me trates como a un niño pequeño.
Si hay algún comportamiento mío que te molesta. Dímelo con firmeza y dime cual sería mi comportamiento correcto.
Me molestan mucho los ambientes ruidosos. A veces me tapo los oídos. Cuando haya mucho ruido en clase, pídele a los compañeros que hablan más bajo.
A veces estoy distraído y no apunto los deberes. Recuérdame que los apunte.
Si me ves paseando sin rumbo. Guíame, dime que tengo que hacer, llévame a hacerlo, pues a mi a veces me falta iniciativa.
Si ves que tengo rabietas. Esto no significa que sea un niño mal educado. A veces me frustro cuando no me salen las cosas, otras veces es porque mi cerebro filtra la información de una manera distinta a la tuya: hay sonidos, aglomeraciones, olores, texturas, luces, que me molestan, incluso pueden darme miedo. Evita exponerme a ellas.Puedes ayudarme anticipándome lo que va a pasar. 
Compréndeme, pues con tu ayuda aprendo más rápido.GRACIAS POR AYUDARME.

Después de leer la carta, se pueden formalizar un círculo de amigos alrededor del alumno.

 

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