Examen Tipo Oralla web del estudiante

Examen Tipo Oral

PREVIOS AL EXAMEN.

•Visita el tribunal algún día antes, para conocer las características del tribunal (aspecto, preguntas, interés, personalidad, situación en la sala, posibilidad de utilizar pizarra, retroproyector, cañón, normas, material que dejan utilizar). De todas maneras no te hagas notar demasiado en las visitas, puede ser más interesante enviar a algún conocido.

•Cuida el aspecto físico, pero no te salgas de lo habitual, podrías encontrarte incomodo/a.

•Selecciona el material que te vas a utilizar

•Puntualidad. Se trata de convocatoria única. Por lo tanto hay que estar a primera hora aunque sea el último citado del día.

EN EL EXÁMEN

•1ª.- Saludar al Tribunal al entrar.

•2ª.- Tienes que mostrarte tranquilo y con seguridad (si hace falta te tomas algo antes de entrar).

Procedimiento. Es importante que nos mentalicemos, entrenándonos en ella tantas veces como sea necesario, sobre la secuencia de acciones que tenemos que realizar en el momento de la exposición, de tal manera que la mayor parte de las conductas sean semi-automáticas. Veamos los comportamientos que, desde nuestra óptica, resultan más recomendables durante la exposición:

a) Título del apartado que vamos a exponer. Es importante una lectura con énfasis del título, en algunos tribunales esta acción la realiza el presidente del tribunal

b) Elaboración del marco conceptual o esquema. Antes de comenzar la exposición propiamente dicha, creemos que resulta conveniente elaborar el marco conceptual de tu apartado en la pizarra o transparencia, para facilitar al tribunal el seguimiento de nuestra exposición y para que nos sirva de guía a nosotros mismos. También se les puede entregar un guión a cada persona del tribunal

•La elaboración del marco conceptual o esquema en la pizarra es lo primero que deberemos hacer al entrar en el local de examen, en ningún caso deberíamos realizar ninguna otra actividad o conversación, para de esta forma conservar claro, mentalmente, la organización de los contenidos que hemos repasado en la encerrona, sin ningún “olvido”.

c) Exposición. A continuación, comenzaremos la exposición cuando tengamos el asentimiento del tribunal para hacerlo. La exposición debe dividirse siempre en tres partes claramente diferenciadas:

1) Introducción. En este apartado de la exposición, en la que deberíamos bosquejar el planteamiento general de tu programación.

2) Desarrollo de contenidos. Este apartado debería durar el resto del tiempo, menos unos cinco minutos que utilizaremos para la conclusión. El desarrollo de contenidos deberá hacerse de manera ordenada desarrollando, y enlazando, cada uno de los apartados del tema.

3) Sugiere al tribunal responder a los contenidos secundarios después de realizar la exposición, durante el tiempo destinado al debate. Si te das cuenta que en la exposición oral no vas a tener tiempo para explicar una determinada cuestión, puedes sugerir al tribunal responder a esa cuestión de forma breve en el tiempo destinado al debate (es una manera de dirigir el debate a temas que te interesan a ti, en lugar de preguntas que pueden ser más rebuscadas por el tribunal).

4) Conclusiones. Los últimos cinco minutos de la exposición se deberían dedicar a realizar un recorrido sobre los contenidos expuestos, señalando los aspectos más importantes que se han desarrollado.

Formato del discurso expositivo. Una cuestión básica en cualquier exposición son las formas que se adoptan durante el discurso. En nuestra opinión, es especialmente importante cuidar los siguientes aspectos

a) Miradas. El mantener la vista fija en una parte del tribunal, o de una parte del local de examen, suele aparecer como una conducta inadecuada por lo que resulta importante conseguir un nivel “repartido” de miradas; todo ello al margen de las actitudes que podamos “percibir” de los demás. Creemos que es absolutamente necesario que el opositor distribuya su vista “rítmicamente”, sus miradas hacia todos los miembros del tribunal, sin centrarse (en ningún caso) en aquel que “nos parece prestar más atención” o en cualquier otro aspecto del local de examen.

b) Movimientos. Otra cuestión que entendemos afecta negativamente al resultado de la exposición es la existencia de una actitud estática, e igualmente la producción de gestos y movimientos exagerados. La exposición debería realizarse con una motricidad moderada, procurando controlar tanto los movimientos excesivos y bruscos, como la posiciones estáticas, siendo recomendable pequeños y leves movimientos tanto con los pies (dar algunos pasos en un sentido u otro, …) como con las manos (señalar algunos elementos del marco conceptual, …)

c) Discurso empleado. Respecto a la forma que debe adoptar nuestra exposición, en nuestra opinión, debería aspirar a tener las siguientes características:

·       Exponer con entonación y de manera pausada. La rapidez es uno de los grandes enemigos de muchos opositores, y es probablemente el que más entrenamiento precisa, sobre todo en aquellas personas no acostumbradas a hablar en público.

·       Utilizar un lenguaje científico, pero claro. En una oposición suele exigirse del opositor un lenguaje científico, sin embargo, la utilización del mismo debería tener como límite el que el lenguaje no se convierta en algo enrevesado, complicado de seguir por parte del tribunal. Hay por tanto que combinar adecuadamente cientificidad y claridad en el discurso.

·       Insistir en las ideas esenciales. Un elemento central del discurso debería ser insistir en las ideas centrales de la exposición, para centrar de esta manera al tribunal sobre las mismas.

·       Si se comete un error, rectificar con tranquilidad. Muchos opositores se quedan “cortados” cuando cometen un error durante su exposición. Es preciso entrenarse para salir de los errores con la mayor tranquilidad posible empleando frases como: “perdón, he querido decir”, “Cuando antes decía….. debería haber dicho ……”, etc. Ya que, en ningún caso, el Tribunal suele tener en cuenta errores de este tipo; en cualquier caso, podemos tener la seguridad de que es peor mantenerse en el error o perder en esos momentos los “nervios”.

·       No repetir las ideas ya expuestas. Una vez que las ideas han sido expuestas  con claridad, el opositor debe referirse a ellas (p.e. “como señalamos anteriormente”, “como dijimos hace un momento” etc), y en ningún caso volver a explicar ideas que hayan sido explicadas.

·       No emplear muletillas o vulgarismos. Una cuestión que afea de una manera importante un discurso es la existencia en el mismo de abundantes muletillas o vulgarismos. Su eliminación  debe constituirse en un objetivo básico del entrenamiento del opositor.

1) Las relacionadas con tu exposición. En función de como hayas realizado la exposición: brillantez, seguridad, conceptos polémicos, etc. se orientará el debate, de tal manera que en algunos casos no habrá, prácticamente, debate y en otros el debate se alargará y/o tomará una importante profundidad.

2) Las relacionadas con las características del tribunal. El grado de acuerdo o desacuerdo del tribunal con respecto a las ideas expuestas en el tema suele ser un elemento que influye determinantemente en la estructura del debate.

Existen otras variables, como momento del día del examen (no es igual al comienzo de una sesión, que a las 3 de la tarde,…), el estado de los miembros del tribunal, etc. que pueden influir, coyunturalmente, en el debate.

Una cuestión importantísima respecto a este apartado del examen, es no sacar conclusiones sobre nuestra actuación en función de las preguntas  (tipo, forma, etc) que nos hayan realizado durante el mismo, ya que a un opositor se le puede asaetear a preguntas por dos razones bien distintas: porque su intervención haya sido muy sugerente y el tribunal quiera profundizar en las ideas expuestas o bien porque la intervención no ha convencido en absoluto y pretenden comprobar que el opositor no domina en absoluto el tema.

Y al revés, a un opositor no se le realiza ninguna pregunta, o muy pocas, tanto por estar muy claro que domina el tema en profundidad como por estar muy claro que no tiene ni idea de lo que ha estado hablando. Por todo lo anterior, aconsejamos a los opositores no especular sobre los resultados de su exposición, hasta no conocer la calificación obtenida.

Dos recomendaciones para la realización del debate que los opositores deberían tener en cuenta son las siguientes:

·       Asegurarse de haber comprendido la pregunta. Con ello, queremos indicar la necesidad que tiene el opositor de garantizar que ha entendido la pregunta que se le realiza, aunque para ello tenga que volver a pedir que se la realicen, ya que es fácil que cualquier pregunta pueda tener más de una respuesta correcta.

·       Emplear siempre respuestas «profundas» y «relativas». En nuestra opinión, las respuestas en un debate deben ser siempre relativas, huyendo de absolutismos, y al tiempo profundas, de manera que abarque al tema de la pregunta en todas sus variantes posibles.

Síguenos en: