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Aumenta tu motivación

 

La importancia de la motivación para un estudiante.

La  motivación es algo fundamental que “condiciona”  tu fuerza a la hora de ponerte manos a la obra, cuando te enfrentas a los estudios. Nuestra experiencia nos dice que muchas veces no aprueban los que tienen más capacidades, sino los que tienen más persistencia.

Para ser un buen estudiante hay que tener claro que requiere esfuerzo y sacrificio. A veces la desmotivación no es más que el reflejo de la desgana o de la pereza. La baja fuerza de voluntad puede provocar desmotivación aparente. Es por eso que debes tener siempre presentes los objetivos a largo plazo que te planteas, y lo que es más importante cuáles te planteas a corto plazo, cada día, estos últimos te ayudarán a conseguir los primeros.

Es totalmente normal que como estudiante, tengas altibajos y momentos en los que tu motivación esté fuerte y otros en los que pienses que se te ha agotado, no te preocupes, date un respiro y vuelve a intentar aumentarla poco a poco. Piensa que puede que esto tenga una causa específica en ese momento del curso, por ejemplo,  por cansancio, porque te gusten menos los temas que estás estudiando en ese momento, porque veas inciertos o lejanos tus objetivos, etc. Insisto, date un respiro, pero no te permitas “vaguear”, se responsable y piensa que si no controlas tu fuerza de voluntad no conseguirás nada al final. Intenta aumentar tu motivación, y sobre todo, se consciente de que debes cuidar este aspecto, porque emocionalmente es el soporte que te ayudará a mantenerte en esa carrera de fondo que es la vida de un estudiante.

¿Cómo funciona la motivación?

La motivación es la fuerza psíquica que activa el comportamiento y lo mantiene durante un tiempo, que puede ser muy largo, varios años e incluso toda la vida,  dirigiéndolo a un objetivo determinado. Por eso para alcanzar nuestras metas debemos tener un objetivo claro y la capacidad de esforzarnos todo el tiempo que sea necesario para alcanzar dicho objetivo.

La motivación activa nuestra conducta y por lo tanto nos ayuda a procesar la información y actuar en consecuencia. Llamamos nivel óptimo de activación a un nivel moderado, un punto intermedio, ni tan alto que nos ponga nerviosos y desorganice nuestra conducta, ni tan bajo que permanezcamos inactivos.

La motivación ayuda a centrar la atención y concentrarnos en una actividad. Cuando estás motivado por algo, tu conducta es fuerte y duradera, te encuentras cargado de energía para superar los obstáculos y poder alcanzar el objetivo deseado.

La conducta motivada es fuerte. La conducta poco motivada, es débil y frágil, y cede rápidamente ante las dificultades. La energía y la constancia son proporcionales al grado de motivación que tiene el sujeto.

Por eso es fundamental saber qué podemos hacer para aumentar nuestra motivación y que aspectos influyen en que disminuya con el fin de poder controlarlos.

Uno de los factores que más influye es que te planteas la preparación de un examen muy distante, esto hace que los objetivos sean a muy largo plazo y pierdas de vista la meta final. Por eso es importante plantearse objetivos intermedios para mantenerte activado.

Otra dificultad es que a veces los temas no nos gustan. Ante esta circunstancia lo mejor es que ya que el contenido no te gusta, intentes que la forma de estudiarlo sea lo más activa posible, de manera que la motivación te venga por la forma de estudiar en lugar de por lo que tienes que estudiar.
Podemos provocar la motivación desde fuera, simplemente poniéndote en movimiento, arrancando a estudiar, aunque no tengas “ganas” de ponerte a estudiar, en cuánto empieces notarás como te activas y de algún modo se produce la motivación. Esto suele ayudar cuando la desmotivación es algo ligero y llevadero; al menos dentro de lo razonable. El cambio de simplemente proponerse estudiar,  suele producir buenos resultados. A veces la desmotivación no es más que el reflejo de la desgana o de la pereza. La baja fuerza de voluntad puede provocar desmotivación aparente.

Si el sentimiento es intenso, forzarse a estudiar puede hacer que nos desbordemos por completo y aceleremos la caída. En estos casos es cuando recomendamos quizás más bien todo lo contrario: no forzarse a estudiar demasiado.

No recomendamos el abandono por completo para descansar a no ser que se esté en un estado muy crítico. ¿Por qué decimos esto? Si “aprendes” a sentirte desmotivado para tomar la excusa de no hacer nada, complicarás el estudio. La desmotivación reaparecerá cada vez con más rapidez. Por eso decimos que hay que mantener la calma, pero no abandonar por completo salvo en casos de emergencia.

Por último un aspecto que suele minar la voluntad de los estudiantes es la pérdida de confianza en las propias capacidades y sobre todo si te fijas en otras personas y ves las destrezas que tienen. Muchas veces nos fijamos en la gente que lleva mucho tiempo estudiando y creemos que en esta oportunidad no vamos a ser capaces de conseguir su nivel. Huye de este tipo de planteamientos y piensa que la única forma de enfrentarte a una situación como esta es estar preparado y estudiar de forma positiva. Piensa en que si otras personas lo consiguen tu también lo puedes hacer o por el contrario ¿por qué no lo vas a conseguir tu?, solo necesitas querer conseguirlo y darte cuenta de que los resultados van a depender en gran medida de tu trabajo y que sin él a todos los factores que influyen en ese proceso se unirá tu falta de preparación.

En resumen:

 

Acciones y pensamientos paralizantes Acciones y pensamientos activantes
Plantearte objetivos a muy largo plazo: Aprobar a final de curso Plantearte objetivos a corto plazo: Repasar un tema o un bloque temático
Estudiar a diferentes horas sin planificación Es fundamental la planificación y las rutinas en los horarios.
Estudiar temas más difíciles y rocosos Cuando estás más bajo de motivación utilizar temas más atractivos o útiles, casos prácticos, etc
Estudiar en solitario Buscar “buenos compañeros” de estudios. Entendiendo estos por compañeros con persistencia.
Metodologías de estudio pasivas. Leer, leer y leer Metodologías de estudio activas: Subrayados, esquemas, contar a alguien los aspectos interesantes que vas aprendiendo, comprobar lo que vás aprendiendo.
Pensar que no avanzas en tu preparación Llevar un cuadro con los temas que vas aprendiendo
Darse atracones de estudio Ser sistemático y aumentar progresivamente.
Pensar que se me olvida todo lo que aprendo Realizar repasos sistemáticos, te permite comprobar que te lo sabes
Pensar que estás perdiendo los mejores años de tu vida estudiando. Pensar en qué podrás dedicar tu tiempo cuando la tengas conseguidos tus objetivos, es una sensación maravillosa ir superando objetivos.

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