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Acceso a la universidad en Europa

Las condiciones de acceso a la universidad en Europa varían mucho según los países y las universidades. Como norma general, el requisito mínimo para acceder a la Educación Superior es estar en posesión de un título de Educación Secundaria superior o su equivalente, que con la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) se logrará solo tras aprobar la “reválida” de Bachillerato. En la mayoría de los países existen además otros procedimientos de admisión, que consisten en exámenes de ingreso, certificados de rendimiento académico o entrevistas.

Según el último estudio realizado por la Comisión Europea, hay fundamentalmente tres métodos para limitar el acceso de los alumnos a la universidad: selección nacional o regional, la regulación por los propios centros y el acceso libre. El Estado español pertenece al primer grupo junto a otros seis países (Grecia, Chipre, Luxemburgo, Portugal, Liechtenstein y Turquía) cuyos gobiernos -estatales o regionales- limitan el número de plazas disponibles y controlan directamente el proceso de selección.

Los exámenes de ingreso establecidos por cada universidad son, sin embargo, el procedimiento de admisión más extendido. De hecho lo emplea un tercio de los países europeos. En este caso, cada universidad puede decidir limitar los numerus clausus y seleccionar a los estudiantes según ciertas exigencias o aptitudes claramente definidas. Los centros son autónomos a la hora de aplicar el proceso de selección en función de su capacidad de admisión o elegir a los estudiantes según determinadas destrezas, con independencia del número de plazas disponibles. También se puede combinar ambos modelos, como lo hacen Eslovenia y Suecia, así como Finlandia en la mayoría de sus universidades.

También existe el acceso libre a todas o casi todas las áreas de estudio, una opción que se aplica en pocos países: Bélgica, Malta, los Países Bajos e Islandia. Esta modalidad está muy arraigada en Bélgica donde, no obstante, los estudiantes deben pasar un examen específico para entrar en la rama artística, Medicina y Odontología.

Cuatro países (Alemania, Francia, Italia y Austria) disponen de un complejo sistema para regular el acceso a la Educación Superior, utilizando diferentes procedimientos en función del área de estudio, del tipo de centro o, incluso, de cada centro concreto. Así, por ejemplo, Francia tiene universidades y las grandes ècoles, unas entidades específicas del país galo a las que se accede mediante una prueba de acceso de nivel muy elevado. Entre las más famosas destacan la Escuela Politécnica, la Escuela de Minas, la Escuela de Puentes y Caminos, la AgroParisTech, la ENSAM (artes y oficios)… Se ofrecen clases preparatorias para presentarse a las pruebas de acceso de las grandes écoles. Para entrar en esta clases, el estudiante debe haber superado el Bachillerato de especialidad con mención “bien” o “muy bien”, y en general poseer un expediente académico excelente en sus estudios secundarios. El ciclo de clases preparatorias se realiza en dos años.

En el Reino Unido el número global de estudiantes lo fija la administración central. No obstante, son las universidades y otros centros de Educación Superior los que tienen libertad para decidir a quién admiten y en función de qué criterios. Los candidatos a programas de grado a tiempo completo solicitan por Internet al Universities and Colleges Admissions Service (UCAS) su admisión en hasta seis centros/programas (cinco como máximo desde 2008), y este gestiona el proceso en nombre de los centros. Como, en la actualidad, las solicitudes suelen presentarse antes de conocerse los resultados de los exámenes finales, los centros deciden si ofrecen una plaza a un determinado candidato basándose principalmente en las notas previstas. Esta oferta especifica las calificaciones concretas que el solicitante debe conseguir, que varían en función de cada centro y programa.

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